Hay conversaciones que no se deben borrar. En 2009 entrevisté al legendario músico valenciano Julio Galcerá para la revista Combustión, con la que colaboré en la primera década de los 2000. Hay pocas entrevistas con Julio en Internet —diría que ninguna que se pueda leer—, así que he abierto el cajón del archivo y me he puesto a transcribirla para este blog. No se trata de nostalgia, más bien es saldar una deuda con la red y poner al alcance de cualquiera los recuerdos y las reflexiones de este imprescindible de la música valenciana. ¡Va por Julio!
Julio Galcerá, entre la mala seguida y una vida ejemplar
Aunque no lo haga, Julio Galcerá puede presumir de tener obra en cantidad y calidad. Sólo por eso ya sería un lujo traerlo a estas páginas, pero Julio es, además, un clásico de la escena musical valenciana. Si hubiera que citar un nombre constante y permanente en esta escena desde que nos asomamos a ella, e incluso mucho antes, lo tendríamos claro: Julio Galcerá. Diríamos también que es un artista, quizá sin proponérselo, muy de Valencia. A esto podemos añadir que posee un estilo propio, fácilmente reconocible, que le destaca también como uno de los mejores versioneadores que se pueden encontrar por estas tierras, capaz de llevar a su terreno las más diversas piezas. En este momento de su carrera, cuando arranca 2009, lo encontramos con un disco nuevo en la calle, Flores del tiempo (con joyas como la que da título al álbum), y preparando ya futuros proyectos. Empezamos por la actualidad y repasamos sus cuarenta años de trayectoria en esta entrevista.
Vuelves a grabar este disco de Julio Galcerá y Vidas ejemplares, Flores del tiempo, con músicos habituales en tu carrera. Con algunos de ellos llevas trabajando más de 30 años…
Sí, con Arístides Abreu llevo desde los tiempos de Sabrosa, allá por el 77. Con Nacho Belda la colaboración es aun más antigua. Estuvo en La Masa y luego en Paranoia Dea. También están Nando Domínguez, Rafa Montañana, con los que la relación es larga, y Óscar Cortés. Y otros colaboradores y amigos como Perico Sambeat, Juan Carlos Masiá, Julio Serrano, Pepe Cantó…
¿Cómo organizáis la tarea de composición?
A mí lo que más me gusta es componer las melodías de voz. Algunas canciones pueden salir primero de una melodía de voz que se me ocurra, un ritmo o una armonía, pero lo más normal es que escuchando una base musical yo encaje la melodía de voz.
En este disco hay dos canciones que salieron de una melodía mía, tres a partir de una música de Aris y cinco de Nacho. Partiendo de esas músicas yo saco la melodía y a partir de ahí hacemos las letras. Las letras las hago a un 50%. Dependiendo de las diferentes épocas las he trabajado con gente distinta.
Cuéntanos algo sobre la grabación.
Este disco es una producción de la ONCE a la que me presenté y me la concedieron. Todos mis discos se han grabado así. La ONCE cubre los gastos de la grabación, pero no los de edición. Y se ha ido grabando poco a poco: primero puliendo los temas con Arístides y Nacho, luego trabajando las voces en el estudio de Pere Andrés (el Rumbero Jamaicano), que me ha ayudado mucho. Grabé las voces definitivas y lo mezclé en el estudio de Nando Domínguez. Para editarlo ahora mismo la cosa está muy mal, no puedes contar con los sellos. Además, a mí no saben dónde meterme, si en rock o en pop o dónde… Yo siempre he hecho la música que me ha apetecido y que me he creído en cada momento. Al final lo hemos autoeditado, como tantos otros grupos.
Flores del tiempo se grabó ya hace unos cuantos meses. ¿Tenéis proyectos para el futuro?
J.G: Ahora lo que vamos a hacer es un recopilatorio que llevará por título 40 años y un día pisando el escenario. Este año hace aproximadamente 40 años que empecé en esto. La verdad es que no sé exactamente si fue en el 67 o en el 68… Esperamos que salga para abril o mayo. Aquí saldrán cosas de todos mis discos. También vamos a meter cinco o seis temas de lo que estamos haciendo ahora. Y algunas versiones de las que grabamos en los discos. Espero que me sirva para moverlo un poco fuera de Valencia, porque ahora saco un disco nuevo y en Madrid o Barcelona no saben ubicarme. Un recopilatorio así me permite aprovechar para contar de dónde vengo y quién soy.
¿Qué banda llevas ahora en directo?
J.G: Como siempre, una banda que también somos amigos. Pepe Hernández, al bajo, que ya tocó conmigo en Ambientes; Vicente Gomar, que estuvo en Puro Vicio, un grupo que montamos en los noventa, a la guitarra acústica; Arístides a la guitarra y Rafa Montañana, que es el batería que ha tocado en todos mis discos. En realidad, se está trabajando más para la voz. Yo siempre he tocado con buenos instrumentistas, con buenos amplis que metían caña, y me he tirado gritando muchos años. Entonces ahora estoy cantando más a gusto, más cuidado, más sencillo. Es lo que buscamos.
¿Cómo te metiste en esto de la música? Cuentas en tu web que tu iniciación fue en unos recreativos. ¿Los futbolines fueron una buena escuela?
Los futbolines los tenía al lado de casa. De chavales nos daban vales por una peseta para jugar, para promocionarse y quedar bien con todos los nanos de la contornada. Me acuerdo que otro chaval y yo nos lo gastábamos todo en la máquina de discos. Escuchabas la música y también lo que los mayores hablaban, sobre Hendrix, éste, el otro… Nosotros no teníamos ni puta idea, yo conocía lo que sonaba por la radio: Los Cinco Latinos, Los Tres Sudamericanos… Recuerdo que los discos que nos interesaban, cuando los sacaban de la máquina para poner nuevos, se los comprábamos. Yo conseguí así discos de Gene Vincent, por ejemplo. Aún no tenía ni tocadiscos y ya me compraba esos discos.
Ahora que hablas de esto, ¿en qué tiendas de Valencia comprabais discos en aquel entonces?
Sobre todo en Viuda de Miguel Roca. Pero ahora mismo de lo que me acuerdo es de un viaje a Andorra que hice en el 70. Fui para comprar discos. Abrieron la tienda a las 9 y a las 9 y media no me quedaba ni un duro. En Londres me pasó lo mismo la primera vez que fui.
¿Cuándo se te ocurrió que querías montar una banda de rock?
En realidad, allí, en mi calle, nadie sabía tocar nada. Quisimos hacer un grupo, nos compramos unas guitarras… pero siempre tiene que haber alguien que te enseñe algo y no había nadie…
¿Qué edad tenías?
A partir de los 14. Empecé con mi primo, nos comprábamos los discos a medias: «Pues yo me compro uno de Bob Dylan y tú te compras otro de Los Kinks». Y luego nos los cambiábamos. Como no sabíamos tocar nada, sólo cantábamos. Con 15 años, yo ya estaba trabajando en lo que era Marcol-Lanas Aragón. Mi primo me llevó una vez a conocer a una gente que iba a su clase y que buscaba un cantante. En el barrio del Carmen, detrás de Murillo, me llevaron a una planta baja en una placita que hay, me dieron un micro y una lista de canciones. «¿Tú cuál te sabes?» Y me acuerdo que la primera que canté, por eso la grabé en el primer disco, fue «El pasaporte» de Los Brincos. También alguna de Los Kinks, porque me sabía casi todas de ellos. En esta banda me metí con 17 ó 18 años.
¿Esa banda era ya La Masa Gris?
Primero hicimos tres o cuatro actuaciones y nos llamábamos Fire dreams. Luego cambiamos de bajista y ya fue La Masa Gris, en el año 68 ó 69.
Háblanos de los problemas que tuvisteis al principio, porque esto sería difícil de sacar adelante…
No te creas. Entonces en Valencia se tocaba mogollón, sobre todo en casales falleros. Sólo había una o dos discotecas, donde también tocábamos, pero si había 100 fallas, en 70 casales falleros tocaban grupos. Imagínate: 70 grupos tocando todos los fines de semana y 70 más esperando para poder tocar. En este barrio mismo, en el Carmen, aquí al lado estaba el Club 29, enfrente de Escolapios. Los casales tenían sus grupos y cada uno llevaba a una basca. Unos eran más comerciales; otros más underground… Éste de aquí tenía fama. Me acuerdo que tocó la banda de Eduardo Bort y nosotros también. También estaba el teatro del Micalet, que era de los sitios más grandes donde se podía tocar. Ya te digo: nosotros estuvimos tocando un año entero en un casal del Cabanyal y luego pasamos a otro de la calle Islas Canarias.

Entonces los casales cumplían una función distinta, más cultural. Ahora se centran en su rollo y en sus fiestas, su pachanga, y de ahí no los sacas.
Tocábamos incluso para bailes. Para bailar tocábamos blues. Nosotros nos tirábamos 10 minutos con un blues, así que el que pillaba chica para bailar se ponía morao.
Y cuando no tocábamos íbamos a otros casales a ver grupos, por ejemplo a Los Ciclones, que hacían muchas de Los Kinks. En todos los barrios había casales: en el Cabanyal, La Malvarrosa, Islas Canarias, Benimaclet, donde quieras… Y en la Feria de Julio, en la Alameda. Ahí tocamos una vez La Masa Gris, antes de Los Ángeles Negros y de los Pop Tops.
Había bastante gente montando grupos, había creatividad y movimiento…
Sí. Luego eso se fue a pique con la llegada de las discotecas y la ley de Fraga. Al principio cada discoteca tenía que tener un grupo en directo por la noche, de cuatro o cinco músicos, y pagar por ello, pero eso con la ley Fraga desapareció. Se eliminaron los músicos pero las discotecas siguieron pagando.
¿Cuáles fueron los primeros locales donde se reunía la gente y se respiraba ambiente de rock?
Los casales falleros. Luego también había matinales. Recuerdo haber ido a matinales en cines, a ver a Bruno Lomas, Los Pepes, que tocaban repertorio de Los Beatles, Suco y Los Escorpiones, que hacían de los Rolling… pero lo primero fueron los casales falleros.
Dinos grupos de esa época que pegaran.
Bruno Lomas, Los Huracanes, que me gustaban mucho, Los Singals, que luego serían Los Pepes… Mi grupo favorito era los Sound Blaster, donde tocaba el bajista de Los Huracanes, el malayo. Pero también había grupitos de barrio que eran bastante buenos… Estaban Los Protones, Los Ciclones, Nueva Sinfonía, que me molaban mucho. Fue el primer grupo al que escuché versionar a King Crimson.
Luego vino la época en la que los cantantes de grupos, muchos de ellos, se hicieron solistas y todo era un poco más hortera. Pero Nino Bravo, por ejemplo, tocaba en Los Superson antes de hacerse famoso, Juan Camacho en Los Ángeles Negros y Juan Bau en otro grupo que se llamaba Modificación.
¿Qué sonido nos encontrábamos en La Masa Gris?
La Masa Gris estuvimos medio año ensayando repertorio de Rolling Stones, John Mayall, Savoy Brown, los Kinks… lo que pasa es que poco después nos llegó el primero de Jimmy Hendrix y el de los Cream, y entonces sacamos todo su repertorio. Nuestros temas estrella eran «Fire» y «Sunshine of your love». Tocábamos rhythm&blues… Yo me compraba discos de los Animals y de otros, y leía en los créditos «John Lee Hooker», «Muddy Waters»… Yo no tenía ni puta idea de quiénes eran. Todo esto lo hacían en Inglaterra, porque en Estados Unidos pasaban de los bluesmen negros, quitando los Doors o Janis Joplin que sí los reivindicaban. Yo estoy seguro de que si Hendrix se hubiera quedado en Estados Unidos no hubiera triunfado.
Sin embargo, por ejemplo, John Mayall, Graham Bond y Alexis Corner lo hacían sin problemas. Como eran jóvenes, tocaban los temas más rápidos.
Pero sí, Hendrix y The Cream fueron una revolución para nosotros. Lo mismo nos pasó cuando llevábamos un año o dos y nos llegó el primero de Led Zeppelin. Nos quedamos alucinaos y lo sacamos todo. De hecho, el primero de Led Zeppelin son todo blues, tocados a su manera. Los Pretty Things también me molaban mucho…
Luego llegan Paranoia Dea.
Sí, La Masa Gris fue más un grupo de la capital; Paranoia Dea ya fue más de salir a tocar fuera. Teníamos un año contratado en el Bony de Torrente. Nos pagaban por adelantado. Por eso nos fuimos a Londres a comprar una mesa de sonido Marshall, la más grande que había, de 9 canales. Esto sería el año 73. Nos gustaban Deep Purple. «Highway star» y «Smoke on the water» eran fijas, las teníamos que tocar siempre.
Paranoia era eso: tocábamos contratados en la discoteca de Alginet, la de Alberique, el Bony de Torrente, la de Xirivella, la de Alfara del Patriarca… O sea que teníamos, prácticamente, la mayoría de fines de semana ocupados. Y cuando no, hacíamos matinales. Recuerdo que llevábamos las caras pintadas y maquilladas… De Paranoia Dea el único que sigue en activo, aparte de mí, es Nacho Belda.
¿Recuerdas algún bolo especial con Paranoia Dea?
Muchos. Por ejemplo, uno en la plaza de toros de Requena con Manolo Galván, Miguel Ríos y Juan Pardo. Con quien tuvimos muy buen rollo fue con Miguel Ríos, que nos dejó el equipo de sonido y nos invitó a cenar. También hicimos una actuación en Madrid, en la sala MM, en el 73/74. Recuerdo que al día siguiente tocaba Mick Abrahams, el primer guitarra de Jethro Tull…
¿Llegasteis a grabar algo como Paranoia Dea?
En ese mismo viaje a Madrid grabamos dos canciones en los estudios Audiofilm, pero no sé qué paso con eso. Nunca salió y no lo tengo. Lo escuché allí pero luego nunca lo volví a escuchar. Querían que una canción fuera del batería de Los Pekenikes y nosotros queríamos grabar algo nuestro…
¿Entonces, vivías de esto?
Sí, pero lo que pasa es que invertíamos mucho en equipo: amplis Mashall, batería Ludwig… Y en aquella época era muy caro todo. Tuvimos que ir a Londres a comprar esa mesa, y una vez en Valencia se tiró una semana en el aeropuerto. No tragaban con cuatro melenudos intentando pasar una mesa de sonido…
¿Entre qué años funcionó Paranoia?
Más o menos entre el 73 y el 75.
Luego volvimos a montar La masa una temporada. Primero éramos la Masa Gris, pero la gente se quedaba con La Masa. Nos llamaban así, más corto.
A esta formación de La Masa, la que va después de Paranoia, la cogió Pau Riba para grabar el disco “Electròccid àccid alquimístic xoc”, que se grabó en Madrid en los estudios Kirios, para el sello Movieplay, la serie Gong de Gonzalo García Pelayo. Pau Riba era amigo de Eduardo Bort y nos había visto tocar un par de veces. Yo hice coros en este disco. A mí me decía Pau Riba: «¿tú tienes la voz aguda? ¡Pues canta los graves!». En el Canet Rock la banda de Pau Riba fueron Vicente Alcañiz, el batería de La Masa; Nacho Belda a la guitarra; Pepe Dugan, el negro que hizo de Tommy, al piano; y Marino Hernández, bajista.
Ahora que lo mencionas, seguro que mucha gente no sabe que en Valencia se hizo una versión de la ópera rock Tommy, de The Who.
Sí, sí, la hicimos en el teatro Princesa en el 73. Aún no se había hecho ni la película ni nada. Hicimos cuatro actuaciones. Se fue el bajista a Londres a pedir los derechos y los Who estaban de gira… no conseguimos los permisos. El dueño del teatro nos trató fatal por eso, pero cuando vio el mogollón de gente… De momento, no quería hacerlo y lo medio suspendió, pero los alrededores del teatro Princesa estaban llenos de basca. Y le advertimos: «Nano, que están ahí los de la banda del huevo y los del barrio del Pilar y como no abras la arman». De hecho, cuando tocábamos en el Micalet siempre había peleas. Teníamos que hablar con la peña para que no se pegaran. En aquella época se llevaba bastante lo de darse de ostias…
Lo de la ópera Tommy fue una cosa bonita. Aún tengo el cartel por ahí. Tocamos La Masa Gris, Nueva Sinfonía; Modificación, con Charly Búfalo, un cantante tremendo que estuvo después de Juan Bau; Los Errantes (en los que había gente de lo que luego fue Cotó en pèl), Julio Bustamante, Madeleine, una cantante canadiense que hacía el papel de la madre…
Esto de Tommy también se grabó y también se perdió…

Para la mayoría de los que empezamos en esto de la música en los 80 y para la gente más joven, todas estas historias son desconocidas. Nos hemos enterado después, por cosas que te cuentan o que lees, pero parece mentira que hubiera tanto movimiento.
Sí, en la época de Franco más que nada es que pasaban de nosotros. Aunque teníamos nuestros problemas: me acuerdo de una vez que tocamos en el Principal, escuchar en la radio críticas sobre cómo nos habíamos atrevido a salir con el pecho descubierto. Pero para mí que cuando llegó la democracia fue peor para los grupos de rock, porque empezó mucho lo de la cançó y de los grupos de rock pasaron bastante. Hasta que se dieron cuenta. Yo me acuerdo conciertos en la plaza de la Virgen, con tíos con la guitarra acústica desafinada que estaban ahí sólo porque decían «Vixca noséqué».
Y comparando con la situación actual, ¿tú dirías que había más movimiento en los 60 y 70 que ahora?
Sí. Lo que pasa es que en los 60 hubo bastantes grupos que grabaron en Valencia, sobre todo Bruno Lomas, que vendía mogollón, y Los Huracanes. Pero también grabaron Los Ángeles Negros, Los Protones, Pantalones Azules… La peor época para grabar fueron los 70, casi cuando salimos nosotros. Y si grababas había que hacer lo que decía la compañía. O te dejaban libertad en la cara B de un single y en la cara A te hacían grabar una horterada. Cuando veas algún disco de aquéllos mira la cara B que seguro que es mejor. Por eso nosotros no sacamos ningún single, porque dijimos que no varias veces. Además, empezó a cantarse más en inglés. Y fue una época más de cantantes solistas, hasta que llegó el 76/77. Los primeros 70 fueron una época de pocos grupos. Yo creo que en Valencia el primer grupo que grabó en los 70 sería Doble Zero… puede que hubiera alguna cosa anterior, pero poco.
En mi opinión, cuando empezaron los equipos grandes, se mató el circuito medio. Alquilar el equipo de sonido era para las salas más caro que pagar al grupo. Las discotecas de capacidad media, en las que tocábamos muchos grupos, no podían permitírselo. Con Paranoia Dea o con La Masa Gris tocábamos con el equipo del ensayo en discotecas, delante de 500 ó 1.000 personas. No llevábamos ni monitores. Los amplis eran buenos, eso sí. Y sonábamos cañeros. Todo esto del volumen se cargó ese circuito. Me acuerdo no hace mucho, en un concierto de Los Suaves, que me temblaban las piernas del volumen. Yo vi a Queen y a Black Sabbath en Londres, en el 73, y no tocaban con tanto volumen. He visto a los Who estrenar Quadrophenia con Ian Dury de telonero, con su primera banda, también en Londres. Metían caña pero no era este disparate. Ni Jimmy Hendrix… Hay muchos sitios que no necesitan tanto volumen, sobre todo sitios cerrados.
Ahora mismo las cosas para tocar están complicadas. Tendrían que subvencionar la insonorización de las salas de conciertos o que les quitaran impuestos, gobierne quien gobierne. Y eso de que las salas tengan que pagar a la SGAE debería ser al revés, la SGAE tendría que apoyar a las salas que hacen conciertos, subvencionándolas.
En cuanto a bares rockeros, ¿a qué sitios ibais en los años 70 en Valencia?
Al barrio del Carmen: Yes, Stones, Genesis… Yes tenía una barra cuadrada en medio y cuatro altavoces. Estaba en la calle Moret. Stones estaba en la calle Alta. En aquella época te metías en sitios que no conocías sólo por la música que se escuchaba desde fuera. Y así ibas conociendo locales.
Con bandas como Sabrosa, Ambientes, te adentras en la música de fusión, ¿no? Es más salsa…
Bueno, era más bien rock fusionado con música brasileña o música negra americana. Lo que pasa es la gente te veía con un percusionista y decían que hacías salsa. Era algo cercano al jazz-fussion. Todo esto nació con Miles Davis, que empezó a mezclar cosas. Y gente que venía del rock, como Santana, como Jeff Beck o Frank Zappa también lo hizo. Hacíamos rock mezclado con lo latino, más a lo Santana. Yo lo llamaría rock latino.
Esto funcionó dos o tres años, del 75 al 77. Pero éramos los mismos. O estaba Nacho Belda, o Arístides en otra época, o el batería de La Masa… Todos íbamos siguiendo un camino parecido. Luego de Sabrosa vino Ambientes
Estaríamos con Ambientes entre el 79 y el 82. Aquí empecé a cantar en castellano, antes siempre había cantado en inglés.
¿De esta época se conservan grabaciones?
Estoy intentando conseguir algo. Un colega me dijo que tenía algo por ahí. Alguna cosilla puede que tenga yo de Ambientes… De Paranoia no tengo nada. De La Masa Gris tengo grabado un tema de un ensayo… Hasta Infieles, en los 80, no tengo grabaciones.
La primera vez que te vi en directo fue allá por el 83, con Infieles, en Planta Baja.
Con Infieles trabajamos entre el 82 y el 84, más o menos. Esto era más pop-rock y eran todo temas nuestros, todo cantado en castellano. Grabamos seis canciones pero sólo tengo las dos que salieron en el single. De aquellos Infieles han muerto dos componentes. Puede que las originales las tenga el batería, pero no lo controlo. Yo me quedé ciego en el 82 y en esta época de Infieles fue cuando me metí en la ONCE. Allí me enteré de que podía presentar mis proyectos y de que me podían subvencionar las grabaciones. Presenté canciones de Infieles, canciones propias, y aprobaron el proyecto. Aunque también estaba haciendo versiones con otra banda: Fraguel rock.
Allá por el 88 empiezas como Julio Galcerá y la Mala Seguida…
Sí. Siempre me había molao esa expresión y Claudio, mi amigo el de Infieles, me sugirió que empezara a utilizar mi nombre, porque si no era estar siempre mareando, de grupo en grupo. El caso es que yo no me he ido nunca de ningún grupo. Me he marchado cuando se ha acabado la banda.
Al tener claro que podíamos grabar, nos dedicamos a hacer unas cuantas canciones y grabamos tres versiones. En realidad el primer disco es como un mini-Lp, con ocho canciones en total.
Hay bastantes versiones en tu trayectoria. Por ejemplo «Héroes», de Bowie, pasada por el filtro de Parálisis Permanente, o «El pasaporte», de Los Brincos, que la citabas antes. También están la versión de «No me importa nada» de Luz Casal, el «Todo negro», la versión de Los Salvajes del «Paint it Black», y el «Sixteen Tons» de Merle Travis, adaptación de José Guardiola. Y la versión de “Pedro Navaja”, que supongo que surgiría en aquella época más latina.
Sí, lo que pasa es que la original de “Pedro Navaja”, de Rubén Blades, tiene muchos más acordes que la nuestra. Vino Nando Domínguez a grabar la guitarra y recuerdo que lo grabamos pegando botes en un sofá en el estudio de Acoustic Crom. Y todo a la primera toma. La voz casi también. Está grabada toda de una tirada. Le cogimos bien el punto.
Con «Héroes» escuché la letra que tradujo Parálisis y me gustó, me compré el disco. Para hacerla, Nando, Arístides y yo casi ni escuchamos la de Bowie. Todos conocíamos bien la canción. Yo del Bowie de la primera época lo tenía casi todo. Con la de Los Brincos, simplemente con cambiar una palabra (canto «sexo» en lugar de «nombre» del verso original «No era cierto ni tu nombre ni tu edad») ya convierto al personaje en un travesti. Aquí me acordé del «Lola», de Los Kinks.
La de «16 toneladas» de Guardiola la conocía de mi hermano mayor. El «Todo negro» fue un poco a modo de broma, un guiño ya que era el primer disco de la ONCE… La escuché un día en un sitio de la playa y se me ocurrió hacerla. Y respecto a la de Luz Casal me gustaba la canción, pero siempre me pareció que la letra era demasiado dura para la música que tenía. Se lo dije a Arístides y él se encargó del arreglo.
¿Qué hubo después de La Mala Seguida?
Montamos una historia paralela aparte que fue Puro Vicio, con un tratamiento un poco más acústico. Luego empezamos Vidas ejemplares, que era un nombre que ya nos poníamos en Planta Baja para tocar, cuando no sabíamos qué nombre ponernos.
¿Qué músicos valencianos de tu generación siguen en activo, sacando discos con regularidad?
Pocos. No sé, que yo controle, si te refieres a gente llevando su propia carrera, Julio Bustamante y Remigi Palmero. No se me ocurre nadie más.
¿Sigues al tanto de la música que se hace ahora mismo, escuchas la radio, vas a conciertos?
Sí, bueno, para un ciego la radio es muy importante. Sobre todo escucho Radio 3, también Radio Klara. Siempre he sido muy melómano. Y sí, claro que sigo yendo a conciertos. El otro día estuve en un concierto de Nick Lowe. Me gustó mucho, muy fino.
Acabas de abrir tu myspace y tienes una web elaborada. ¿Qué te parece Internet?
Sin Internet ahora mismo no conoceríamos muchas cosas. Las compañías han querido chupar tanto del huevo de oro que se ha acabado.
En tu página web comentas que lo que te importa es el presente y lo que te sugiere es seguir en la brecha. ¿Qué te da el escenario?
En realidad me lo da todo. Y me da igual el local. Me sigo poniendo igual de nervioso antes de tocar en un garito pequeño que delante de mucha gente. Me gusta pisar el escenario. Y siempre me ha gustado esta frase. Tengo una canción en el nuevo disco que se titula así: «Pisar el escenario».
En tu web hablas del «espíritu del rock». ¿Qué es para ti?
Como digo en la web, siempre me he considerado un cantante de grupo. Para mí esto del espíritu del rock dentro de un grupo es el «Todos para uno y uno para todos» de Los Mosqueteros. Tiene que ser así, no me van los rollos individualistas. Yo solo no canto ni en la ducha, necesito escuchar al resto.


